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Piscinas sin cloro: nueva tendencia en auge.

by Cemar en 9 agosto, 2018
Piscinas sin cloro: nueva tendencia en auge.
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¿Estás cansado/a de la irritación en los ojos o en la piel, y de gastar dinero en cloro o en otros productos químicos? Te mostramos diferentes opciones, actuales y en pleno auge, como alternativa a los métodos tradicionales de mantenimiento de piscinas. ¡Adiós a los químicos!

– Piscinas de agua salada

Las piscinas saladas usan cloradores salinos, que trabajan mediante electrolisis generando cloro en estado gaseoso que se diluye rápidamente en el agua. De esta manera se obtiene hipoclorito sódico a partir de la sal, y éste, cuando se descompone, vuelve a transformarse en sal de manera natural. Por esta razón, prácticamente no es necesario agregar más sal que la que se necesita para compensar la desperdiciada al salir del agua, o alguna otra pérdida. Por tanto, las piscinas saladas siguen un ciclo ecológico y respetuoso con el medio ambiente.

No obstante, el contenido en sal de estas piscinas es alrededor de diez veces menor que el del agua de mar, por lo que el gusto a sal no es apreciable. El agua de las piscinas saladas es más suave y menos agresiva que el de las piscinas tradicionales. Por ello, este agua no irrita los ojos ni la piel, no reseca el pelo y, por la misma razón, tampoco daña el césped, las plantas, o el pavimento del jardín.

A priori, el coste en el sistema de cloración salina es relativamente alto. Sin embargo, el ahorro en cuanto al mantenimiento supone que el gasto inicial se acabe amortizando con creces, además de la importante mejora que se consigue en la calidad del agua. También es altamente recomendable instalar un sistema de regulación automática del PH, puesto que el clorador salino produce más subidas del PH, y más bruscas, que los clásicos sistemas químicos de cloración. Cabe destacar que el regulador de PH junto al clorador salino hacen que la conservación y el mantenimiento del agua se lleven a cabo de manera casi autónoma.

En resumen, estas piscinas son un gran avance y suponen beneficios significativos en materia de salud, medioambiente y ahorro económico.

– Piscinas naturales o naturalizadas

En este tipo de piscinas, los encargados de depurar el agua son plantas, microorganismos, y distintos tipos de grava, como si de un río o lago se tratase. Por ello, la piscina se integra perfectamente con el jardín de forma natural, lo que la convierte sin duda en la opción más estética, si bien es cierto que este mismo motivo puede hacer de la piscina un lugar propenso a la proliferación de insectos o pequeños animales.

Debemos tener en cuenta, además, que estas piscinas necesitan una zona de depuración diferenciada; por lo tanto, requieren mayor superficie que otro tipo de piscinas, así como unas medidas mínimas para que la depuración natural pueda funcionar de forma eficaz. También es necesaria una bomba que haga circular el agua por la zona de depuración, y unas cascadas para la oxigenación del agua.

Finalmente, el mantenimiento de estas piscinas es más exigente que el de las anteriores, ya que debemos limpiar en profundidad el agua al menos una vez al año y, por supuesto, debemos cuidar y mantener en el mejor estado posible toda la vegetación de la piscina.

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