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La construcción de viviendas a lo largo de la Historia II

by Cemar en 19 octubre, 2018
La construcción de viviendas a lo largo de la Historia II
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Ya hablamos anteriormente del periodo prehistórico en el post La construcción de viviendas a lo largo de la Historia. Continuamos ahora con la Edad Antigua.

Edad Antigua.

La Edad Antigua comienza con el surgimiento de las primeras grandes civilizaciones y megalópolis. En esta era tiene lugar el inicio de la vida urbana y una sociedad mucho más organizada, con clase política, religión jerarquizada, trabajo obligatorio, impuestos, … en definitiva, un complejo orden social dentro de cada ciudad.

Los íberos, antes de la llegada del imperio romano, ya hacían casas cuadradas o rectangulares distribuidas entre sí, de manera que formaban calles.

En Egipto se establece un tipo de vivienda llamada casa-patio en la que todas sus habitaciones se abren a un patio interior, mientras que se cierran a la calle. Su construcción era mayoritariamente de adobe debido a la ausencia de piedra y madera. Su planta de forma cuadrada disponía las estancias alrededor del patio. Esta estructura no variaba según las clases sociales, pero sí lo hacían el número de habitaciones y su tamaño. Se trataba de viviendas altas y estrechas que además tenían la puerta elevada con respecto al suelo.

En Grecia, igualmente, las casas se construían en torno a un patio central. Se distinguen dos zonas principales: andrón (lugar de reunión y zona de hombres) y gineceo (zona de mujeres). Tenían pocas ventanas, pequeñas y sin vidrio, que solo servían como ventilación. Además, en la Grecia antigua no tenían agua corriente ni red de alcantarillado. Estas casas se construían con materiales pobres, sobre todo madera y adobe, pero no estaban soladas. Sin embargo, se utilizaba cal para tratar las paredes.

En Roma, por otra parte, se distinguen principalmente tres tipos de viviendas, siendo la diferencia social y económica el principal motivo.

Las dos primeras (domus e insulae) son viviendas urbanas y la tercera (villae) corresponde a una vivienda rural:

Domus: en estas viviendas el vestíbulo conducía al atrio, un patio central abierto por arriba con un pilón en el centro que recogía las aguas pluviales. Eran viviendas rectangulares con las dependencias dispuestas alrededor del atrio. Detrás del mismo se encontraba el peristilo, un patio trasero similar al atrio. Alrededor de éste se ubicaban las habitaciones destinadas a la familia. La parte superior, en cambio, era destinada para los esclavos. Estas viviendas pertenecían a la clase alta donde vivían varias generaciones de la misma familia.

Insulae: eran edificios plurifamiliares, normalmente en régimen de alquiler, erigidos por un hombre de negocios que después especulaba con ellos. Tenían de 3 a 5 plantas, y estaban construidos con madera y adobe al principio, y en ladrillo cocido después. En ellos residían ciudadanos que no podían permitirse viviendas particulares. En la planta baja (la más cara) había tiendas y talleres.

Había también un segundo tipo de insulae donde se encontraba un jardín con viviendas alrededor. Los pisos superiores tenían difícil acceso, y eran más baratos e inseguros debido a posibles derrumbamientos o incendios. La gran mayoría carecía de agua potable y baños. Las dependencias se amontonaban unas al lado de otras, pues no había pasillo, por lo que había que pasar por las propias estancias para llegar a las más internas.

Villae: se trataba de viviendas solariegas de las familias poderosas que explotaban el campo. Normalmente alquilaban sus terrenos a terceros para su trabajo, y algunas de estas villaes llegaron a ocupar grandes extensiones residencias, jardines y pabellones.

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